Susan Ros

"La luz de Palma tiene algo que no se puede explicar con palabras. Sal, búscala y luego me lo cuentas."

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Soy Susan Ros. Cuando me piden una pequeña descripción sobre mí, me encanta decir que soy de una pequeña isla y que quizás por esa razón sería feliz viviendo debajo del agua. No puedo imaginarme una vida sin viajar, sin flores, sin música o sin mar. ¡Ay! Mi mar...

Adoro pasarme horas debajo del agua con mi vieja cámara analógica Nikonos. Creo que ha sido el mejor regalo que me he hecho a mí misma en toda mi vida.

Lo que me inspira son los pequeños detalles del día a día, la rutina, las luces y sus sombras, las flores, el mar y sus historias, los cacharros viejos que piden a gritos una segunda vida pero sobre todo, el cuerpo de la mujer.

Quizás por eso, soy una enamoradiza de la fotografía analógica. En mi bolso o mochila siempre llevo una vieja cámara y algún carrete. Nunca sabes donde encontrarás la próxima fotografía...

A mi fotografía la definiría como: luz natural, con un toque nostálgico y algo que contar. Las luces artificiales no me dicen nada. Y si una fotografía no dice nada, no es fotografía, sino simplemente una imagen.

¿Cuándo descubriste la fotografía? ¿Pensaste que te ibas a dedicar a ello?

Descubrí la fotografía en casa, cuando era una enana. A mi padre siempre le gustó flirtear con ella, pero jamás me dejó tocar su cámara. Decía que eso era cosa de chicos. Hasta que cuando llegué a la veintena, dije que a mí ella me estaba llamando y tenía que escucharla. Pero fue en el 2013 cuando empecé a disparar y desde entonces no he parado, y no pienso hacerlo, no me imagino una vida sin ella.

Nunca pensé que pudiera dedicarme a ella, pero siempre fantaseaba con que un día lo haría. Se lo pedí al Universo, y ¡voilà! Cuidado con lo que le pides, ¡que se cumple!

¿Qué es lo que más te gusta de esta profesión?

Lo que más me gusta es la libertad de poder hablar mi propio idioma. Trabajar de lo que me apasiona y que se pasen las horas y no sienta que se me pasa la vida haciendo algo que no amo. Pensar en cuál será mi próxima fotografía. Y que a la gente le apriete el corazón, aunque sea un poquito cuando ven mis fotos. Si consigo emocionarte con alguna de mis fotografías, entonces ya habrá valido la pena.

¿Cómo describirías tu estilo en tres palabras?

Mi estilo: luz natural, con una pizca de nostalgia y algo que contar.

¿Destacarías algún proyecto/alguna foto de la que estés especialmente orgulloso/a?

Me siento orgullosa de la fotografía que voy a hacer mañana.

Las redes sociales han acercado la fotografía a la ciudadanía, ¿qué opinas de esto?

Me encanta que la fotografía se haya acercado a las personas gracias a las redes, lo único que no me gusta es que se haya prostituido esta profesión. Ahora todo el mundo es fotógrafo, cuando la fotografía va mucho más allá de hacer click con la cámara o un teléfono. Todo el mundo es capaz de ver, pero no de mirar. Ojalá se le devuelva el respeto que se merece. Pero quitando esto, feliz de que algo como ella, tan mágica para mí, llegue a tanta gente en el mundo.

¿Por qué crees que es importante que los ciudadanos participen en el concurso Palma365? ¿Cómo los animarías a participar?

Creo que participar les hará viajar por su propia ciudad sin necesidad de salir de la isla.

Podrán enamorarse de su ciudad porque descubrirán esos pequeños detalles que pasamos por alto porque vivimos aquí y vamos con el piloto automático puesto las 24h del día. Tendrán que parar para buscar más allá de la típica postal turística y encontrarán belleza donde otros solo ven nada.

¿Algún consejo profesional para los participantes del concurso Palma365?

Que miren más allá de lo que miraría la mayoría, que busquen, que se pierdan por sus calles y que les planten su esencia en las fotografías.

Dicen que la luz de Mallorca (y por tanto también la de Palma) es mágica. ¿Estás de acuerdo? ¿Por qué?

La luz de Palma tiene algo que no se puede explicar con palabras. Sal, búscala y luego me lo cuentas.

Palma está viva en verano, pero también el resto del año ¿qué recomendarías hacer a quienes la visitan en invierno, en primavera y en otoño?

Que se pierdan por sus calles, sus cafés, que disfruten de sus luces y sombras que no encontrarán en verano. Que se bañen en el mar aunque se pelen de frío. Ese mar, tiene algo que hasta en invierno te abraza. Que escuchen lo que la ciudad tiene que contarles cuando los millones de turistas de chancla de verano se han marchado.

Si tuvieras que elegir un rincón de Palma, ¿con cuál te quedarías?

Uno de mis rincones es mi querido bar Flexas. Ahí no pasa el tiempo, solo risas, luces que enamoran y unas croquetas que quitan el sentido.

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